Leyenda del sol y la luna

Leyenda del sol y la luna. Leyendas prehispánicas

La leyenda del sol y la luna: Cuenta la leyenda que, hace mucho tiempo, antes de que existiera el día y la noche, los dioses se reunieron en Teotihuacan, para elegir a los encargados de iluminar su mundo.

Todos manifestaron su punto de vista al respecto, aunque finalmente llegaron a la conclusión, de que la mejor manera para elegir a alguno de ellos, seria pidiendo voluntarios.

Tecuciztecatl, un dios frió y arrogante fue el primero en alzar la mano para realizar tal labor, mostrando valentía y decisión.

Posteriormente pidieron un segundo, el cual ayudaría a Tecuciztecatl en esta labor, aunque en esta ocasión todos se miraron los unos a los otros, sin que nadie se ofreciera, por lo que pasados unos minutos, le pidieron a Nanahuatzin, un dios muy humilde y feo, que fuera el segundo en realizar esta labor.

Nanahuatzin acepto de buena fe, y ambos dioses comenzaron los preparativos, para llegar completamente puros a su sacrificio, el cual se efectuaría en solo cuatro días.

El tiempo paso y los cuatro días llegaron en un abrir y cerrar de ojos, por lo que todos los dioses se reunieron una vez más e iniciaron el sacrificio.

Primero fue el turno de Tecuciztecatl, a quien le pidieron se arrojara a una enorme fogata que crearon para tal evento, pero este lleno de temor no pudo concluir el sacrificio.

Posteriormente fue el turno de Nanahuatzin, y aun con miedo se aventó a las enormes llamas, que poco a poco consumieron su carne y huesos hasta desaparecer.

Tecuciztecatl, avergonzado por su cobardía, se reprochó en ese momento, y sin pensarlo más se arrojó justo como debió hacerlo desde un principio.

Todos los dioses alzaron su mirada y vieron al horizonte, para buscar a sus dos hermanos, que aparecieron justo en el mismo orden en el que ardieron en las llamas, primero Nanahuatzin deslumbrando a todos con su brillo, trasformado en sol, y posteriormente Tecuciztecatl, quien ahora iluminaria la tierra durante la noche.

Desde ese momento ambos dioses iluminan el mundo, Nanahuatzin durante el día y Tecuciztecatl durante la noche, trayendo con su sacrificio su radiante luz, que sigue hasta nuestros días, junto con la leyenda del sol y la luna.

La leyenda del sol y la luna en vídeo