Leyenda del callejon del muerto

Leyenda del callejon del muerto. Leyendas del Distrito Federal

Hoy en día, muchas personas rompen sus promesas sin ni si quiera pensar si hacen bien o mal, sin embargo la leyenda del callejon del muerto nos narra la historia de don Tristan, un hombre que le prometió a la virgen realizar una manda a cambio de un favor y por dejarla de lado tuvo una consecuencia con la que nadie querría cargar.

Todo comenzó en 1600, cuando don Tristan de Alzúcer  viajo a la nueva España, guiado por las grandes historias de mercaderes que hicieron su fortuna en estas nuevas tierras.

El viaje duro días que pasaban lentamente en el mar, pero una vez que arribo a estas tierras, se dispuso a buscar el lugar adecuado para su comercio. Recorrió muchas calles de Tenochtitlán, muchas de ellas sin ningún atractivo para su gusto, pero después de mucho buscar, termino hallando una que considero ideal por el rumbo de Tlaltelolco, donde inicio los preparativos para establecerse y laborar al lado de su hijo llamado con el mismo nombre.

Tristan hijo y su padre, prosperaron con relativa facilidad. Ambos realizaban tareas que los ayudaba a mejorar cada día, mientras que en su tiempo libre Tristan padre solía ser visitado por su gran amigo y consejero, el Arzobispo don Fray García de Santa María Mendoza, un hombre de gran carácter, con el que podía pasar tardes enteras, recordando antiguas vivencias, mientras compartían un buen vino.

Cierto día mientras recibió a su gran amigo como ya era costumbre, Don Tristan, le conto al Arzobispo, que pronto enviaría a su hijo en un viaje a la Villa Rica de Veracruz para buscar nuevas especias, con las que tratarían de aumentar su riqueza.

El día del viaje llego y tal como estaba previsto, Tristan hijo partió en busca de su mercancía, pero sin motivo aparente callo enfermo en medio de su travesía. Los mensajeros no se hicieron esperar y pronto las noticias llegaron a oídos de su padre, quien desesperado y lleno de preocupación le rezo a la virgen de Guadalupe pidiéndole que lo trajera con bien a casa y de realizarle este favor, él realizaría una manda hasta su santuario.

Los días transcurrieron y de un momento a otro dejo de recibir noticias de su hijo, por lo que creyó lo peor y justo cuando sus esperanzas se agotaban, escucho la puerta de su hogar sonar. Se trataba de Tristan, quien llego pálido, convaleciente, pero vivo. Lleno de alegría, lo abrazo fuertemente y en las próximas semanas se recuperó. Volviendo todo a la normalidad.

El tiempo siguió transcurriendo y con el pasar de las semanas, los ánimos se recuperaron hasta que lentamente aquella promesa hecha a la Virgen fue quedando a un lado, no obstante Don Tristan padre siempre la tenía en la mente, llevándolo a sentirse mal por su incumplimiento.

Cierto día. Ya no aguantando la culpa que esto le provocaba Don Tristan padre corrió a buscar el consejo de su buen amigo el Arzobispo, a quien le confeso toda la historia mientras le pedía su opinión, diciéndole que aunque el no realizo aquella manda, no dejo pasar ni un solo día sin agradecerle a la Virgen.

Él le dijo, bueno, en vista de que le has rezado a nuestra madre cada día agradeciéndole su ayuda, no creo que haya ningún inconveniente si olvidas aquella promesa.

Aliviado por las palabras de su amigo, Don Tristan volvió a casa con su conciencia en calma.

El tiempo siguió su curso y como todas las mañanas el Arzobispo don Fray García de Santa María Mendoza, estaba realizando sus quehaceres, cuando a lo lejos vio a su amigo caminar en medio de la calle, vestido con una túnica blanca, una pequeña vela entre sus manos y lleno de ojeras, por lo que algo preocupado Don Fray García, se acercó a él para preguntarle ¿a dónde se dirigía?

Su amigo solo le respondió que a cumplir la manda prometida a la virgen

Esa misma tarde, Don Fray García decidió pasar a ver a su amigo, preguntándose el motivo por el cual decidió cumplir aquella promesa, que el mismo le había permitido olvidad, pero para su sorpresa al llegar a casa de Don Tristan, quien lo recibió fue su hijo, quien le conto que su padre falleció ese mismo día por la mañana.

En ese instante Fray García de Santa María Mendoza, lleno de culpa, solo pudo pensar que su amigo regreso del mas haya solo para cumplir aquella manda que le prometió a la virgen por su causa.

Algunas personas siguen recordando esta historias por que se dice de el espíritu de Dons Tristan sigue vagando en las calles de la ciudad y es narrada de generación en generación con el titulo de la leyenda del callejon del muerto

La leyenda del callejon del muerto en vídeo

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