La mujer sin piel

La mujer sin piel. Leyendas prehispánicas

La mujer sin piel. Durante mucho tiempo el hombre ha tenido fascinación por las cosas sobrenaturales, la magia y hechicería en busca del poder que nos ayuden a cumplir nuestros más grandes anhelos pero nunca debemos olvidar que al utilizarla se nos devolverá multiplicado el mal que hagamos hecho con ella como podremos ver en la siguiente leyenda contada desde la época de los antiguos Mayas.

Todo comenzó una noche lluviosa, cuando una mujer corría en medio del bosque buscando al chamán de su aldea para que le ayudara a concebir. El parto duro horas durante las cuales la mujer gritaba con desesperación y después de mucho tiempo finalmente nació una hermosa bebe. El chamán se retiró y prometió volver a la mañana siguiente, para observar la recuperación.

Todo marchaba normal en la aldea, las mujeres estaban cocinando en compañía de sus hijos e hijas, los hombres cazaban y cosechaban y el chamán se propuso a visitar a la mujer que atendió una noche antes sin sospechar que al llegar a su hogar encontraría a aquella mamá completamente descuartizada mostrando marcas de garras y ataques de un animal salvaje pero aún más sorprendente fue haber encontrado a la bebe recién nacida en los brazos de su madre intentando beber leche del pecho de aquella mujer.

Muy sorprendido y consternado por lo que encontró en aquel sitio tomo a la pequeña, decidiendo adoptarla para cuidarla como a su  propia hija y nombrándola como Aquetzalli.

El tiempo transcurrió rápido y veinte años después aquella pequeña ya se había transformado en toda una mujer rodeada de decenas de pretendientes que se la pasaban cortejándola y luchando por ganar su corazón sin lograr conseguirlo, pues ella solo tenía ojos para su hermanastro, del cual se había enamorado profundamente y al que trataba de seducir constantemente, hasta que una noche callo en sus brazos y producto de este amorío nació un bebe al que ellos cuidaron y le dieron todo su amor y cariño.

Los años seguían pasando y su padre falleció a muy avanzada edad, por lo que su hijo paso a tomar su lugar como chamán del pueblo y adquiriendo a si sus deberes y responsabilidades atendiendo a todas las mujeres y hombres que así lo necesitaran y provocando los celos de su esposa cuando debía atender a jóvenes mujeres que según ella trataban de seducirlo.

Una noche mientras su marido dormía Aquetzalli salió de su hogar en busca de los viejos libros de su padre, quien al ser un viejo chamán contaba con antiguos escritos de magia negra y blanca, en los que se describía perfectamente como arrancarse la piel del cuerpo y posteriormente ordenarle que vuelva a su lugar sin dejar rastro de lo que había sucedido.

Leyó durante noches enteras, practicando en el cobijo de la oscuridad, hasta que finalmente domino por completo este antiguo ritual, el cual recito con gran rabia y odio en el corazón, mandando a su piel que se desprendiera de su cuerpo para poder asesinar a las mujeres que pretendían a su marido sin que nadie la reconociera.

Los asesinatos duraron durante días, e incluso varias semanas, dejando atemorizados a todos los que habían podido ver a la mujer sin piel, como iniciaron a llamarla. Pero una noche su marido noto sus prolongadas ausencias y muy intrigado decidió seguirla siendo testigo de cómo iba arrancándose trozo a trozo su piel hasta quedarse los músculos al descubierto, llenos de sangre y darse cuenta de que ella era la mujer sin piel a quien todos temian y que había cometido un sinfín de asesinatos.

Muy triste volvió a casa solo pensando como detenerla y después de meditarlo por largas horas, decidió seguirla una vez más a la noche siguiente, esperando entre los arbustos a que Aquetzalli se fuera para arrojarle un saco de sal a su piel y provocando que esta muriera y dejara de reaccionar a las órdenes de su ama dejándola sin piel por siempre.

Lo que se cuenta de la mujer sin piel

Hay personas que siguen contando esta historia entre sus familiares más cercanos y les advierten que ella aún sigue vagando entre los bosques escondiéndose entre los arbustos sigilosamente para evitar a todo aquel que la pueda reconocer.

Es impresionante todo lo que los hechizos y seres del más allá nos pueden conceder, otorgándonos grandes riquezas u otros deseos, sin embargo yo les pregunto algo muy simple… ¿Vale la pena tal sacrificio? pues nunca sabemos cómo nos cobraran los favores prestados.