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El llanto eterno

La siguiente leyenda ocurrió en 1450 en lo que hoy en día es Oaxaca cuando se enfrentó la nación Mixteca y el imperio Mexica separando a dos enamorados que jamás volvieron a reunirse por segunda vez con vida debido a un terrible accidente que le ocurrió a la amada de un guerrero Mixteco que decidió acompañar a su enamorada en la eternidad.

Todo comenzó una mañana cuando Ita Andehui paseaba por las calles de la ciudad donde pudo observar a lo lejos a un guerrero llamado Anon Nau cargando un hermoso tigre recién terminado de cazar el cual le ofreció como obsequio a la doncella al quedar maravillado con su incomparable belleza y resultando perdidamente enamorados el uno del otro y comenzando una relación que los aria más felices de lo que habían sido en todas sus vidas. Los días pasaban y la feliz pareja disfrutaba de pasear por los campos cuando fueron convocados todos los soldados a partir para servir de apoyo a otros guerreros en las batallas contra el imperio Azteca obligándolos a irse y dejando Anon Nau a Ita Andehui por un largo tiempo.

Calavera

Calavera

Los meses transcurrían lentamente y cada mañana Ita Andehui se repetía así misma que Anon Nau pronto volvería para continuar sus vidas juntos e iniciando a subir una gran montaña donde realizaba sus labores diarias hasta que una tarde antes de descender del lugar llego la terrible noticia de que el ejército había sufrido un gran número de bajas en las batallas transcurridas recientemente, provocando una impresión tan fuerte a Ita Andehui que la hiso retroceder sin medir sus pasos, provocando que perdiera el equilibrio y callera cientos de metros hacia una muerte segura sin que nadie pudiera hacer absolutamente nada para ayudarla o evitar la tragedia.

El tiempo siguió transcurriendo y en solo unos cuantos días llego Anon Nau corriendo a casa de su enamorada mientras sus ojos brillaban de alegría, sus sonrisa era radiante y pensaba que cada segundo de horror que cruzo en los campos de batalla los sobrevivió con la esperanza de reunirse con su amor, sin sospechar que al aproximarse al lugar se enteraría con la terrible noticia, provocando que cayera de rodillas envuelto en un mar de lágrimas e iniciando a escalar la montaña des de la cual callo su amada, alcanzando la sima y gritando con una voz llena de tristeza y desesperación “Andehui te has ido a la eternidad” y dejándose caer desde lo alto para reunirse con su amada.

Desde ese momento las personas que subían al sitio comenzaron a contar que al soplar el viento en lo alto de las montañas, se podía escuchar el gemido de Anon Nau que lloraba de forma inconsolable lamentando la pérdida de su amada Andehui la cual perdió trágicamente tan solo unos cuantos días antes de su regreso.

Muchos podemos pensar que la acción de este valiente guerrero fue algo tonta y precipitada, pero la realidad es que cuando una persona pierde a un ser amado deja de pensar de forma razonable e inicia a ser guiada por el dolor el cual puede llevarlo a cometer locuras que pueden acabar con su vida o terminando con una tragedia de otra clase sin que nadie lo pueda evitar o ¿ustedes que opinan? ¿Alguna vez han realizado alguna acción guiados por tristeza?

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